El punto de partida es justo aquel en el que el final de tus objetivos se convierten en principio, es justo donde confluyen los sentidos, el equilibrio inequívoco de la levedad del ser que te va regalando infinidad de sensaciones que sugieren con mucha fuerza el hecho de estar vivo, la búsqueda infructuosa de uno mismo. La gente, el ruido, el aplauso, las esperas, los aviones y los duendes verdes de cada uno.
domingo, 10 de abril de 2011
Suummeeer plissss
Como esa extraña sensación de cuando estás en la playa y hace calor. De repente te entran ganas de darte un baño. Te levantas de la toalla. Te acercas al agua. Te metes dentro. Pero el agua está fría. A veces muy fría. En ese momento, hay quien lo deja correr y vuelve a tumbarse y a soportar el calor. Otros, en cambio, se sumergen.
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me gusta:)
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